4 leyes para dibujar mejores figuras humanas

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Desde una perspectiva artística y enfocados en el cuerpo humano, existen principios útiles que nos permiten saber lo que podemos esperar ver, y por qué, al propiciar observaciones más astutas y mejores decisiones. Dicho esto, evaluamos 4 leyes para dibujar mejores figuras humanas.

Estas leyes no se refieren a los nombres de huesos y músculos, sino que son principios generales que rigen la disposición y expresión de las estructuras del cuerpo, y se les califica como “leyes” ya que se aplican aproximadamente por igual a cada individuo. Veamos algunas de las más relevantes.

Ley de la diagonal

Cada músculo del cuerpo cruza al menos una articulación. El bíceps, por ejemplo, cruza dos articulaciones del brazo: el hombro y el codo. En su camino de un extremo a otro, el músculo en sí está orientado en un ligero ángulo con respecto al hueso largo de la parte superior del brazo (el húmero).

El bíceps comienza cerca del interior del brazo en el hombro y pasa hacia el exterior del brazo en el codo, formando una  diagonal con respecto al eje largo del brazo. Esta relación diagonal entre la forma de músculo y la estructura más grande sobre la que se asienta se puede ver en todas partes del cuerpo.

Ley de la superposición

El cuerpo humano es una entidad tridimensional. Dependiendo de su ángulo de visión, volúmenes particulares eclipsarán a otros, que a su vez eclipsarán a otros. Observar el este «orden de apilamiento» particular de la forma y representarlo con superposiciones en el contorno es una forma sencilla de transmitir la tridimensionalidad en un dibujo lineal.

Un claro ejemplo de esto se puede encontrar en la parte superior del brazo. El deltoides es un gran músculo triangular que conecta la parte superior del brazo con el hombro. Se superpone tanto al bíceps en la parte delantera como al tríceps en la espalda, los cuales emergen de debajo del deltoides desde sus puntos de origen en la parte superior del brazo y la escápula, respectivamente.

Se puede hacer una simple notación de la primacía del deltoides en este orden de apilamiento de músculos extendiendo su contorno dentro de la silueta del brazo. Estos sencillos ajustes pueden transformar un dibujo de contorno en una figura sólida, tridimensional y anatómicamente descriptiva.

Ley de la convexidad

Todos los contornos del cuerpo son convexos, lo que significa que se curvan hacia afuera. Algunas convexidades pueden estar tan atenuadas que parecen casi planas, pero nunca se inclinarán hacia adentro, es decir, nunca serán cóncavas.

Además, las curvas convexas serán de un tipo particular. El punto alto o vértice de una curva nunca parecerá estar en el centro, sino que se desplazará hacia un lado o hacia el otro. Esta asimetría es el sello distintivo de las curvas de trayectoria, donde la tasa de curvatura cambia de un extremo a otro. Las curvas simétricas, donde el vértice está en el centro no se ven en ninguna parte del cuerpo.

Ley del espacio

Las convexidades prominentes en el contorno rara vez se ven una al lado de la otra. En cambio, cualesquiera dos formas completas tienden a estar separadas por una forma “espaciadora” más plana, que sirve como una especie de «parada de descanso» en el contorno.

Esta idea se puede ver de forma sutil en toda la figura. Por ejemplo, los dos músculos pectorales del pecho están separados por la forma más plana del esternón entre ellos. De manera similar, la cresta ilíaca de la pelvis separa las formas completas del oblicuo externo arriba y el glúteo medio debajo.

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